
La vuelta a la rutina es una muerte cíclica e inevitable que repetimos cada año por estas fechas. También podríamos ser un poco más optimistas, y decir que la rutina certifica, como mal menor, que seguimos vivos. Para algunos es un refugio, para otros una tortura. Cada cual sabrá dónde situarse.
También es época de propósitos (convertidos, en la mayoría de los casos, en despropósitos), de resúmenes, recapitulaciones y, en muchos casos, finalizaciones... Y es que no hay nada peor para acompañar la vuelta al trabajo, que tener que volver a convivir con la pareja después de un mes en el camping, soportándola cada día, en alianza con su madre (sí sí, tu suegra!), para joderte el día. Y no lo digo yo, que lo dicen las estadísticas... Estadísticas que no entiendo, porque la suegra, diría, nos jode todo el año, ¿no? En fin...
Y para el final, he dejado la mejor parte... The End.
Apunte musical: Tom Waits - I don´t wanna grow up (realment, no vull growupar-me...)
Ataque de sinceridad: Nunca los he tenido... !Lo siento!
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada