Cualquier parecido entre lo escrito y mi realidad, es pura coincidencia.

de novembre 27, 2010


La conversa no sap com néixer o retornar. Perduda entre un silenci incòmode i la dificultat de saber què posar-se, les frases s'acumulen interrogant-se i cercant atenció. Què preguntar si afirmaria el contrari? Què dir si tinc la resposta, i no és la que m'agrada?

- Ets tu... i ensenyant-m'ho, creus fer-me entendre que saps què sento i entens pel que he passat.

- No. Ni ho sé ni m'interessa. És massa personal l'experiència de la pérdua, el procés de cicatrització, el període d'absència de raó i criteri, el temps per èsser un de nou... El teu dolor, el càstig que reps o t'infringeixes; en companyia o sol. Només tu ho saps... només a tu hauria d'importar. No pensis, ni per un moment, que busco la teva comprensió o que tinc la necessitat de compartir experiència. Són meves, i tancades fa molt de temps. No necessito saber com et sents, què representa, sentir-me identificat o ajudar-te a superar-ho. Tens tot el que necessites, a l'abast o fora d'ell, per pair-ho i tirar endavant. Si ho fas o no, és cosa teva. Si et serveix o no, tu sabràs, secall...

- Rere la façana d'amabilitat i bonhomia s'amaga una realitat d'evident podridura física i moral... Quin sentit té, si no és el compartir o refocil·lar-se, ensenyar-me tot això? Ets un màrtir, d'acord. Ets l'epítom de la desgràcia, el compendi del malestar! I a sobre, ara, tot suposadament superat, ets capaç d'esbandir la congoixa i la negror de les perspectives més contràries. Fantàstica redempció! Glòria a la pena, que s'enfosqueix davant la llum que l'hi projectes: paraula atenta, gest amable i tota la mentida garantida fins a extingir les flames que ens cremen. Què millor que viure enganyat sense saber de l'engany...

- Segurament... Però la probabilitat és proporcional al coneixement. Si no saps, ignores. Si saps, pots fer per ignorar. Només cal una empenta, un consell o, bàsicament, la pròpia necessitat. I sent més fàcil èsser enganyat que enganyar-se... quin mal hi ha en que un altre faci el que no saps? Però no sempre és així. No sempre és això... A vegades és tan simple com escoltar, no dir res, canviar de tema, provocar un riure o guanyar-te un somriure. Sense subterfugis ni intencions ocultes. Prova-ho... a vegades, fins i tot, funciona.

Havia de respondre, i la paraula, començava a fer curt...

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de novembre 22, 2010

Las tentaciones las carga el diablo

de novembre 20, 2010


La Avanguardia, 27 de Desembre de 1952 (cont.)

"Caminar, sólo, hubiera sido huir. Y la velocidad de la culpa siempre acaba atrapándote". No aclara, ni se lo pido, qué culpa y respecto a qué. Esperar acostumbra a ser la mejor pregunta. "Podría decir que fue el fruto de un proceso, la conclusión de una reflexión. Mentiría. Casualidad; sólo casualidad". Mientras juega con los dedos, relata como la perdida mirada convergió en el encuentro del recuerdo y el enfoque. "Pocas veces las ilusiones tienen una segunda oportunidad", sentencia y sonríe. Las sombras bailan, enloquecidas, los nuevos movimientos de las luz en la noche: más escasa, más tenue, más procaz. Los rostros tornan su amabilidad en burla, la alegría en desconfianza y los gestos se tensan mientras los puños agrietan el desafío cerrándose, así como el mañana sobre el ahora. "Tranquilo... Saben que estás conmigo. Nadie se atreverá a acercarse". Empapado del miedo ajeno durante tanto tiempo, parece olerlo.

"El mar. Tan fácil como el mar. Solía decir que naufragábamos en nuestra sociabilidad; que éramos una isla de incomprensión, prejuicios y desconocimiento. Jugábamos con la idea de descubrir el mar, y en él, todas las rutas para acercarnos a buen puerto. Un bautismo de agua y sal, me decía, que purgue la inmovilidad emocional que nos aterra; que viendo esa extensión incontrolable, supiéramos que era inútil resistirse: que navegar era salir, aventurarse, partir y dejarse llevar. Que la fragilidad que nos atemorizaba era falta de experiencia y el miedo, la excusa para no actuar. Que ahogarse era un momento...". Duele. Es ésta una pausa que (nos) duele. Se levanta, se ajusta a sí mismo (la ropa, articulaciones y ademanes...) y me invita a dar una vuelta

Sería una oportunidad para describir un ambiente desconocido para la mayoría, pero es la única condición que, en las horas en que estuvimos juntos, me exige. "Lo tangencial es tangible, pero nunca se cruza... Vas a hacerlo. Lo que veas, oigas, descubras o te sorprenda, quedará allí y, como mucho, para ti. Nada más. Nadie más. Nunca." Cumplo, tanto más por convencimiento que por necesidad, lo acordado. La salvedad, serán dos apuntes, en nada relacionados con lo vivido. "La muerte se nos llevó el tiempo; la locura, nos lo dio de nuevo" y "Por ella fui, para sin ella volver." La primera resume la sumisión de la desesperación a la pérdida y la sorpresa de una solución con todo, y él, en contra. La segunda, una necesidad y un motivo.

En este punto, lo relatado y lo por el lector conocido, podrían encontrarse. En una plaza en cualquier punto del país. En caminos de tierra, yendo o volviendo de mil y un lugar. Lo leído en los periódicos, en las revistas y las teorías de la radio... No vi allí al monstruo, al loco exhibicionista, la muerte en carreta o el renacido del mar. Únicamente a un hombre, tan perdido y cuerdo, como puedas estarlo tú.

La despedida se nos presenta. No queda nada más que decir. Únicamente, me asalta una última duda. "¿Caísteis u os dejastéis caer?". Señala al mar, se da la vuelta y sin despedirse, dice "El mar... Por ella vine, para sin ella volver".

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de novembre 17, 2010

Els anys són les espelmes que el temps apaga al passar...

de novembre 14, 2010


La Avanguardia, 27 de Desembre de 1952

Historia de un sepelio itinerante

Las mañanas se suceden porque el tiempo no atiende a súplicas o ruegos. La demanda, la atención o la necesidad confabulando con el salto, la pausa o el retroceso. El paisaje es uno porque no se mira, y los caminos se cierran en uno sólo: avanzar.

Los rostros, los gestos, los cuerpos... La mayoría de combinaciones no encajan, y chirría la lógica cuando la sonrisa sobreviene en la mirada ciega, o la lágrima anega la seguridad de la certeza de hacerlo bien. Todo esconde algo; nadie muestra todo. Es un teatro, y por allí se acerca un personaje secundario.

Cojea, arrastrando la pierna como las ilusiones, y en la mano sostiene la conciencia: una foto de ella. Conforme se acerca, su mirada me apresa. Casualidad o no, parece que sepa quién soy. Me aterra el vacío que proyecta: habla sin tono, casi sin voz; mira a través de las sombras, como si supiera realmente desde dónde se proyectan; inerme, sin gestos de súplica o frases demandando comprensión, acepta la letanía lacerante y el flagelo constante que supone, lacónico, dar voz a su historia y condición.

"Sobrevivir es, para mi, morir sin la prisa del tiempo" sentencia mientras nos sentamos, de espaldas al mar "ése que me seduce con el oleaje y el mensaje que ofrece cubrirme de espuma y dejarme soñar". Susurra y dice, que entre olas, hallaría consuelo. "¿Para qué necesito ahogarme si ya vivo sin aliento?". La conversación derivará, desde ese momento, en una maraña de ahora y ayer, en un balbuceo ininteligible y la lucidez de una aseveración cuerda y tajante. La credibilidad , lector, no dependerá de mi.

"Es la última foto que pude hacer". Me la entrega y calla. Una mujer consumida me mira y sonríe, sin tristeza ni afectación. Sólo sonríe, con las manos cruzadas sobre el pecho, mirando a la cámara como la madre que sorprendre a su hijo e, incapaz de reprenderlo, ríe. "Sólo viendo esos ojos, sabía que seguía siendo ella". Incapaz de enfrentarme a lo que sé que he de preguntar, es él quién se adelanta y responde. "¿Si llegué a matarla? Sólo ella lo sabe, porque desde el día en que murió, sólo sé olvidar." Seguro, sin matices ni subterfugios, no suena a coartada ni justificación, ni a papel asumido de redentor o redimido. Describe la caída, el avance inexorable de la depresión y el anidamiento de la apatía... los días encerrado en casa, y allí, en sí mismo. El reloj de ideas funestas, el tic tac socavando la voluntad, las agujas abortando la cuenta atrás cuando se entrecruzan ("era el tiempo devorándose; los minutos guillotinando horas"). Cómo el color sucumbe al negro, y todo se apaga... y duele mucho, mucho menos.

Durante horas, no duda, no divaga, no rehuye ni se enfada. Expone todos los detalles de su particular visita y estancia "en la sala blanca: ese lugar, propio, donde los demonios tienen la cara de la amistad y el sufrimiento es la medicina del lamento para extinguir la culpa". Me dice, cuando acaba, que ni es ni lo que busco ni lo que los lectores quieren.

Apagándose la luz, desvela el origen y las razones que lo llevaron a él, a un cuerpo y a un carro, a dar vueltas por el país.

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de novembre 09, 2010

Un pasillo sin puertas... ¿es un laberinto?

de novembre 06, 2010


I només demano que la pluja torni a mullar-me al caure...

Refugi del consol, la tinta plorava al ser llegida. La lletra, tènue com el traç que la mà conferia, recargolava el missatge conforme aquest es feia més clar. Entrexocaven la lucidesa i l'esborrall, la precipitació i el temps deturat, el text i la realitat... Quantes vegades l'havia mirat? Quantes entés? Quantes assumit? Era el testimoni d'un final, que no és final, si no tanquen les ferides... i la tinta és sang, que fa mal al ser llegida.

"No era aquest el final, ni on ni com l'esperàvem... No era el moment ni la manera.

No resumiré el que ja saps i coneixes, ni posaré nom i adjectiu al que vàrem sentir i compartir. Ho has tingut (si no gaudit). Només recorda que em tens a la fràgil distància d'evocar-me i tens el poder de convocar els records. Però no t'aturis ni allà et perdis; no confonguis el consol de ser-hi amb el perill de no saber tornar. Viu... més enllà de mi... mès enllà dels dos.

Morir, per la teva mà, fou per mi una sort... I espero que, com em vas prometre, el món que se m'escapava, rebés com a comiat i segell el teu petó.

T'estimo... Ara. Aquí... fins i tot quan no pugui o oblidi com fer-ho."

- És possible trencar-se des de dins... La demolició d'una idea et trastoca i la polseguera que aixeca l'enfonsament del projecte, amaga qualsevol altra perspectiva que no sigui no mirar. Un resta quiet, al bell mig de la catàstrofe, sabent-se víctima i culpable, amb les mans exteses, entre la necessitat de contacte i la barrera i distància que la mà alçada, procura i presenta.- El passat... botxí perenne. Era obvi, que allà, continuava fent feina.- Em vaig perdre, tot i la promesa de mantenir el rumb... Cap pregunta, cap sospita... i jo, amb la resposta i la culpabilitat esperant cacera! Fou curiós rebre el respecte i el consol quan m'esperava una acusació constant, al jo creure, que no va ser deixar-la caure; va ser precipitar-la.

I començà a deixar anar el fil de la història...

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de novembre 05, 2010

¿Las desgracias se pasan mejor en compañía o hay compañías que son una desgracia?