Cualquier parecido entre lo escrito y mi realidad, es pura coincidencia.

de desembre 06, 2007

El fabuloso mundo de la pelotilla
No pretende éste ser un estudio serio ni exhaustivo a cerca de la tipología pelotillera, sino simplemente una pequeña introducción a un mundo tan peculiar como personal. Cada cual, y estoy convencido de ello, podría aportar tanto aspectos del color, forma, textura, sabor (sí, sí, sabor...) como lugares, momentos y posibilidades varias de tan dúctil elemento.
¿Qué es una pelotilla? Básicamente esférica (su redondez dependerá siempre de la paciencia y habilidad de quien la amase), tiende, por norma general, a presentar una solidez variable, también sujeta a sus componentes, tiempo de cocción, amasado... Enumerar sus ilimitadas variables cromáticas y gustativas, harán que nos centremos en las pelotillas tipo.
Pelotilla muconasal: Sin duda, la más conocida de todas. Segura como pocas, siempre dispuesta y, en un altísimo porcentaje, siempre disponible, es la que menos recelos presenta, tanto en quien la cuece, como en quien ve su cocción. De colores comunmente verdosos, y una longitud que nos lleva de los micromocos de 0.5cm a los ultramocos de 3 e incluso 4 cms. Los primeros, tienen, en su tamaño, su mayor defecto y virtud: fáciles de alojar en cualquier lugar (salpicadero, manga de la camisa, incluso, en un semáforo, vi a alguien colocárselo detrás de la oreja), uno tiende a olvidarse de donde lo ha alojado, y puede, en un futuro, encontrarlo alguien que preferirías que no lo hiciera (alojado en la manga, y en invierno, puede provocar graves cortes por su congelación). Consejo: Colócalo siempre en el mismo lugar. Para oficinistas perezosos, sirve, en algunos casos, como post-it.
Pelotilla cerúlea: Desagrable como pocas, su tamaño dependerá del grado de higiene del personaje en cuestión y de la localización de la extracción. Cabe la posibilidad, según estudios, de amasar la cera (exterior) de ambas orejas, lográndose, en algunos condados de los USA, pelotillas que serían la envidia de todos en cualquier apagón que se precie. Inconvenientes: acidez del aroma y según el pH del elemento, se consume rápidamente. La cera interior, en algunos círculos sadomasoquistas, se ha usado como lubricador, provocando, en algunos casos, sordera anal por su aplicación. Consejo: Entre oir y ver, siempre es mejor lo segundo, ¿no?
Pelotilla intradigital: Pelotilla algodonosa, en cantidades industriales, podrían servirnos como relleno del nórdico del niño, o para los cojines del sofá de la abuela, que tanta pereza nos da comprar nuevos. La más insípida de las pelotillas, únicamente sus posibilidades en el hogar, han hecho que hagamos mención. Consejo: Si quieres unas pelotillas suaves y sin rizos, cuando te laves los pies (cada semana, o la pelotilla será minúscula), intenta que el pH del jabón, sea neutro.
Pelotilla umbilical: La gran desconocida... Dependerá del tamaño del hoyo, pues, en función del mismo, el cúmulo de mierda (con perdón), será mayor o menor. Cuando, pasados varios meses, recordemos que el ómbligo existe, armémonos de paciencia y una rasqueta, para desincrustar las paredes del "bujerillo". Consejo: Ejercita la memoria y, recuérdate cada x tiempo, de darle un poquillo de brio al tema.
Pelotilla culera: La pelotilla más vergonzante, nadie reconoce su uso y abuso. Conjunto de restos pilares y otros componentes irreproducibles (caca, señores...), se desliza entre los dedos al menor descuido, tiñendo, con saña, cualquier lugar donde cayera. Reconocible por su hedor (¿por qué esa tendencia a oler todas nuestras pelotillas?), variará según la dieta del sujeto, y la frondosidad de la selva anal propia. Consejo: Como díria una conocida marca de maquinillas... "apura el afeitado", y aprieta con fuerza el papel de wc contra el culo, repetidamente, que no se irrita, tranquilos.