Y por tres veces, aún sabiéndolo, consigo mismo tropezó.
Oigo las palabras. Mismo discurso. Sensato... Tenaz. Comprendo los motivos. Los comparto... los quisiera gritar. "¡Son los míos!", me digo, pero la afonía de la cobardía anticipa el luto contenido sabiendo que va a ganar. "¿Cuándo tu voz ha reído con los sentidos? ¿Recuerdas llorar al expresar? Sólo lo harás por un motivo. La pérdida. Irrenunciable. Inapelable. Compañera inseparable de caminos, atajos y otras derivas en tu andar. Cuánto ardor en la respuesta. ¡Argumentos de Titán! Lástima que sean mudos como el coraje que te permita verbalizar".
Sigue abriéndose la herida. Supura comprensión, cariño y afinidad.
"¡Síiiiii! Totalmente capaz". Has hablado con quién, cautivo, recoge lo que siempre le has querido trasladar". Chesire, que llego tarde, vayan las agujas hacia adelante o hacia atrás. "Dilo, no te lo guardes. Aquí ya conocemos el contenido, pero no es aquí dónde debe estar". ¿Que le pasan a estos labios? ¿Que no saben hablar? "Tanto ensayo escondido, tanta bravura en la declamación. Todo el público entregado, sabiendo que es a si mismo a quién aplaude, sabiendo que es juez y parte en la función". Habla, maldito. ¡Dilo! Asume lo que venga... tanto arenga como perdón". Silencio a manos llenas... ésas que desgajan su corazón.
Es ahora la ternura la que rezuma...
No digas nada. Llegas tarde a dónde jamás debías llegar. Ni cubriendo la nada a quién ofrece todo, te puedes salvar. Ella ya no habla. Ella... hace tiempo... que ya no está.
Mueres con el "te quiero" en los labios que siempre quisiste pronunciar.
1 comentari:
:)
Publica un comentari a l'entrada