Cualquier parecido entre lo escrito y mi realidad, es pura coincidencia.

de març 30, 2020

"Ya en los más antiguos recuerdos, surge, sigilosa, su oscura figura. La merodeadora. La que el alma reclama, aún vivo o todavía no muerto. Jamás tiene prisa, le gusta la calma. Deja que el miedo lo anegue todo, sumergiendo en la ponzoña de la desesperanza lo que podría ser anhelo de sobrevivir. Y ríe... ríe sin gracia, una carcajada mecánica. Ja ja ja. Muerde sin dientes, dejando que esa baba viscosa infecte, con rápida putrefacción, heridas invisibles que crecen desde dentro, destruyendo recuerdos, ralentizando movimientos... desdibujándose uno, sus rasgos cogen color. Y el final suele ser el mismo: marchito, en un rincón, el cuerpo consumido, exprimido hasta la extenuación. Mueres desde el olvido, de dejar de saberte tú mismo, de la desazón que provoca verse tan perdido. "¿Quién demonios era yo?".

Pero teme a ciertos niños. Le dan pavor. Odia la seguridad, la confianza en uno mismo, el hacer las cosas porque quieres, sin tener que preguntar. El tener miedo y saberlo, pero también la falta de conciencia y el atrevimiento de enfrentarse, de no recular. Lastima su orgullo no poderlos atrapar. En alguna ocasión ha pensado que había llegado el momento: el plantearse, porque no lo sabe, si podían llegarle a dañar. Incluso, quién sabe, llegar a morir. Cuenta, por contra, con su principal baza: el paso de niño a mayor. Responsabilidad

Voraz, come por comer. No es el hambre, ni la caza. Es algo más primario, más cerca de la esencia de ser lo que es: es el control del sufrimiento, la ocasión de demostrar poder. Ah... gozar de esas caras, de esa lenta agonía; de saber que, por su culpa, poco a poco van a desaparecer.

Y con el frío se encoge. Se hace pequeña. No se encierra en una cueva ni hiberna..."

-Papá, papá! ¡Aquí es cuándo se la ha de matar! - exclaman los niños al unísono. - Aprovechar que nos tiene miedo; que se parece a la gente que se come. Débil, débil, merodeadora!
-Cierto es... pero recordad que, aún sin fuerzas, tendrá mucha más de la que vosotros jamás podréis tener. No deja de ser una leyenda... pero todo cuento tiene algo que nos permite aprender. Y a veces creo que éste, particularmente, tiene tanto de cierto como para permitirse creer. Por si acaso, manteneos firmes, juntos, valientes y con todo podréis.

Cierran los ojos, confiados, sintiendo el peso del cuerpo del padre, que hundiendo la cama, provoca que caigan hacia él. "Papá... ten cuidado. Que los cuentos, a menudo, se abren paso a bocados..."

[2/x]

de març 28, 2020

Hoy sois vosotros los que me explicáis un cuento.

El frío engullía la alegría de los pasados días, pellizcando y recordando que, tarde o temprano, quedarían parados, con los pasos ya extinguidos, o distraídos por sonidos capaces de quebrar la cordura. Tenían más edad que el cúmulo de días vividos, ya sea por noches demasiado injustas (sin comida, sin más calor que el abrazo del hermano) o por un estómago vacío, sin memoria del último alimento ingerido. 

El motivo, el único motivo para persistir y no permitir el abrazo traidor de la rendición, era la maldita enfermedad de papá. No eran capaces de recordar cuándo, en que momento, empezaron a notar la falta de fuerza en los juegos; la desmemoria recordando cuentos. Tampoco, por aquel entonces, tenían demasiado vocabulario para adjetivar o describir lo que su infantil intuición ya sabia. Algo no iba bien. ¿Cuándo, tras infinitas carreras, pedía papá una pausa? ¿Cómo era posible que fuera incapaz de sostenerlos a los dos en brazos, discutiendo sobre quién sería el primero? ¿Olvidarse de los nombres que el mismo había inventado, teniendo que susurrarle qué decían o a dónde iban? 

Llegó el día en que la consistencia de la evidencia era tan contundente que, recogiendo la mesa y no sabiendo papá qué hacer después ("papá... la pica. Que luego los fregas y los enjuagas, para que nosotros los volvamos a ensuciar"), se miraron, algo más que preocupados, y le pidieron parar, buscar acomodo e intentar hablar.

-Papa... ¿qué está pasando? - preguntó el mayor. El pequeño, sentado al lado de su hermano, le cogía la mano.
-Pues no lo sé, hijo mío... - la mano, temblando, baja de la frente a los labios y allí, con una mueca, mira de hacerlos reír. - Prrrrrrrr!!! Que seguro que no es nada, hombre. Debe ser que hemos comido demasiado o un empacho de risas y abrazos. Esto, con un pequeño descanso (descanso... sin tener a nadie encima jugando), queda más que arreglado. Va... a dormir.

Los lleva en brazos, sudando (sudando...) a sus camas, en un silencio extraño, que incomoda  las bromas o coartan el reparto de besos y saber quién da más o mejor.

-Te quedas un rato con nosotros? - pide el mayor.
-Sí, papa! Aquí, aquí, entre los dos! - exige el pequeño.

Se acomodan, sin almohadas. ¿Para qué, teniendo el pecho del padre, enroscando las piernas a su alrededor? Solo es necesario dejar pasar el tiempo para que las respiraciones se acompasen. Notar como la presa en los brazos se deshace y se adueñan del descanso, con campo libre para la imaginación. ¿Qué será lo que sueñen hoy? Los contempla, como cada día, sorprendiéndose a diario por lo guapos que son. "Claro, son mis hijos. Qué iba a decir, si no". Se pide esperar antes de levantarse, no tener prisa y aprovechar ese momento en que son, todos, sólo una respiración. Asume la torpeza cuando mira de apartar las mantas, creyéndose sigiloso, cuando es obvio que los niños se asoman a despertarse por la evidente descoordinación. "Madre de dios... Si es fácil... La mano, las piernas. Levanta el tronco. Pasa por encima. Y se acabó". Lo tiene... Pie a tierra y triunfó.

-Papa... ¿a dónde vas? - Maldito radar! O sensores de presión... ¡Qué capacidad para darse cuenta de que uno se levanta!
-Nada... que iba al lavabo. - Ya antes de decirlo sabe que no va a creérselo. - Los brazos y piernas en la barriga... ya sabes.
-Papa... cuando acabes, vuelves y te inventas un cuento, ¿vale? - ¿También el pequeño? Menuda confabulación... - Pero uno que sea nuestro. Solo nuestro.

Va al lavabo, mirando de que caigan cuatro gotas que den credibilidad a la excursión. "Y ahora a inventarse una historia. Señor...".

-Dejadme sitio, ¡que voy! Pero cuento con vuestra promesa de intentar atrapar un sueño, ensillarlo y dejar que os meza. Relajaros, que el viaje comienza...

"No hubo solo una vez; ni una historia mejor que otra..."

(ha de continuar...)

de març 16, 2020

VIATGE A UN PASSAT

I sabent com, quan i on havia de faltar, també sabia com havia d'actuar.

-Pare, tu tens por a morir? - preguntà el nen mentre passava la mà per la seva barba, arraulit a sobre de la panxa i amb el cap al pit.
-Una mica... però tots passarem per aquí. Temo més que se'ns trenqui el cicle i no sigui jo el primer en morir.
-Pare... saps què em fa por a mi? Que jo seré amb tu quan moris, però... tu no estaràs quan em toqui a mi.
-Hi seré, fill. Aquí dins i aquí. - Amb els dits acaricia el front, reseguint un camí que s'enfonsa en el pit. - El teu cor ja té la part més gran que tinc, l'amor pel meu fill. El cap, els records que ja hi són i aquells que han de sorgir.- El col·loca, cara a cara, i el mira als ulls - I no oblidis mai el que jo m'enduc. Cada bon dia. Cada bona nit. Cada moment d'orgull quan et mirava. Cada alegria que ens has donat. Tot l'amor que sense saber-ho ens regales; tot l'amor que, sabent-ho, ha enfortit el fil. I això, fill... això és un equipatge que farà el viatge més senzill.
-Gràcies, pare... però encara m'angoixa que no siguis amb mi.
-Confies en mi?
-Sí, pare...
-Doncs... tranquil.

Passa el temps, cauen els dies i moren les nits. El pare, envellit, comença a notar que ha de partir. 
-Fill... vine a aquí. - El nen és un home, un bon home, ha sentit a dir. - Crec que és l'hora... La vida m'ha regalat moltes coses: uns pares... la mare... el meu fill. Marxo content i esperant retrobar-vos però, el que et volia dir, és que sóc conscient de la por, del neguit... d'aquella conversa de quan eres petit. Sapigues, i m'has de creure, que sé i he vist que jo seré aquí. Confia, creu-me... que són moltes hores de feina per assegurar el que dic.
-Pare, viuré sense por, confiant en la teva paraula, que sé que no dones si no té cap sentit. Ha estat un gran viatge. El capità entre estrelles i el seu fill tirant del fil. "Veniu, covards sense feina. Som dos però valem per mil! Ah, no sabeu amb qui gosseu enfrontar-vos. No teniu ni idea davant de qui heu de morir". - Riu, mira el pare i el veu morir. - Sí, és això només una parada, encara ens queda molt camí.

Anys mosseguen anys, menjant-se la vida, laminant la salut del fill. S'acomiada de la família, que no entenen perquè. Ha de tancar-se a l'habitació de l'avi; és una cosa de fa temps. "M'ho va prometre el pare. I amb això, queda tot entés". Cada passa és una queixalada, un prèstec a càrrec de la mort amagada; de la festa apagada on tot queda esmorteït. Només li queda estirar-se al llit i vetllar la nit. Els records el refreden però li cremen els sentits: la llàgrima alegra, el somriure entristit. Arriba, s'estira i comença a perdre el sentit. Endormiscat, nota una mà al pit. Obre els ulls i veu el pare, un avi també com el fill. - Deixa'm lloc fill. Guareix-te en el pare, posa el cap aquí. 
-Pare... ho hem aconseguit.
-Fill... sí. Però ja hem de morir.

I tots dos els ulls tancaren. I tots dos ja no són aquí.


d’abril 20, 2016

Heu sentit el pes del segon? L'agonia d'un minut ofegant-se, sense aire, recargolant-se perquè no sap cap a on avançar? Heu patit la certesa de que la consciència s'esmicola? Que el darrer pensament és saber, del cert, que és precisament aquest? I la idea del seu nom, sense so... sense retorn. Perdent-se en un fons sense plors...

No temo a la mort. Si em fa por que equivoqui el seu moment i decideixi, precipitadament, que ja ni ha prou. Que, aleatòriament, sigui un d'aquells casos, entre molts, en que esdevens una estadística, un número fred, reflectint que alguna cosa no ha sortit bé. I poc importa el per què. Sobretot, obviament, si ja s'ha intentat tot.

Però és que no només era jo...

Saber el nom i que serà seu al néixer. Una decisió senzilla, com les solucions fàcils que se'ns presenten, sense necessitat de donar-li voltes, sabent, des del primer moment, que encaixen... que és i serà per a ella. I anar-li parlant, explicant-li les coses que li esperen...

Perquè no només sóc jo... No només és ella.

Un pare amatent... una germana expectant... Tiets i àvies... Un lloc a la foto de l'àlbum familiar.

"Ves que te'n vas... Però voldria, abans, sentir-la plorar". Un tràfec de mans, prestidigitació de l'ànima que s'atansa, que lluitar per no marxar. Cacofonia, crits, carreres... i ella. Un crit de desesperada afonia, aquelles paraules esmorteïdes que un tem que l'altra mai arribi a escoltar. Les abraçades que s'escapen, els aniversaris que no arriben, les carícies a l'ànima en punyalades convertides... 

Perquè és únicament ella... ella. Ella i jo.

La proximitat a través d'un vidre. Les mans que no s'arriben a tocar. El desig de tancar-la en un cercle als meus braços, barrera de mare davant qualsevol mal. Sense pressa per marxar-nos... Volem fer-ho per no haver de tornar. I la temença davant del resultat d'unes proves que han de certificar la seva millora... i la por quan la doctora, circumspecta, atravessa la porta. "Somriu, dona... que no em calen tecnicismes ni bones paraules. Només que trobin els teus ulls la meva mirada i, em diguis, tranquil·litzant-me, que la paciència serà la primera arma, però que sembla que comencem a guanyar la batalla".

I arriba el primer contacte. Pell amb pell. Gana amb llàgrima... Filla i mare. "Xuma... beu la meva esperança". I cada glop, constatant que té gana, és un petit esglaó en una llarga escala.

I anirem fent parades. Soles, unes, La majoria, acompanyades. Perquè no ens importa si fa pendent, si és baixada. Només que a la primera passa li segueixi una altra.

Perquè no sóc jo... no és ella...

Som tots.

[Per n'Abril. Espero em perdonis l'intromissió... i la manca d'inspiració. Per és preferible que tu respiris! ;-)]

d’abril 17, 2016

I sembla que arriba l'hora...

Hi ha memòria que no espera. Que és sempre present. Records que no necessiten permís per presentar-se. Arriben i s'instal·len. Records amables... records que maten l'ànima que mirava de recuperar-se...

Quan el repenso; quan dibuixo el que ha esdevingut i el comparo amb l'esbós del que volíem que fos; quan suavitzo l'orgull amb els errors que li hem permés o aquells que, d'amagat, ha protagonitzat; quan sóc conscient que el nen és adult i que, més enllà de la preocupació eterna del pare, hi ha qui a punt està de fer-me avi...

Vaig ser qui primer el va veure (no sóc un virtuós de la paciència... com la llevadora, si em parlés, podria constatar). Crec, també, que a qui primer va mirar. El primer dit que va encerclar amb la seva mà, tirant amb força, per deixar clar que, des del primer moment, tenia clar cap a on volia anar. Protagonista dels primers gelos, quan li reclamava uns minuts de la mare, i l'apartava del pit que l'ajudava a créixer. L'error de la primera pixada sense bolquer, quan, encoratjant-lo a controlar-ho, va fer via i va regar la meva cara. Sense competir amb la mare, perquè si ella guanyava, guanyava jo veient-la contenta, i si era jo qui primer arribava, doble recompensa al veure-la somriure al saber que el fet em feia feliç.

La primera paraula... "Ma-ma". La primera vegada que va saber realment que deia pare i què significava. El primer no, que ens va fer gràcia. Quan van ser mil i la paciència va quedar estroncada! "Redéu el nen... especialista en mala bava!". Els amics, entrant a casa. L'amistat, substituint els pares. I nosaltres, entre la resignació i l'assumpció que ja no ens necessitava... Fins el primer desamor, i la conversa amb la mare. I, després, el toc d'humor amb el pare. "Fill... hi ha mil homes esperant-te!". I la sorpresa a la cara. "Pare... no t'importa? Sempre em deies que volies noies rosses, morenes, altes o baixes, amb qui recrear la mirada quan les portés a casa. Vell verd consagrat a repassar les xurris del meu nen, avisaves...". I la sentència palmària "Ets qui ets. Com ets. Amb qui vulguis i consideris. Però sempre, fent el que sigui que facis... Sempre, i no ho oblidis, seràs el meu nen. I el meu amor no entén d'orientacions ni de feines estables. Només sap que ets jo. Que la meva sang per tu sagna. Que la meva llàgrima per tu és vessada. Que el meu amor té dues comtrades: tu... i ta mare".

I ara és l'aire... és l'aire que li falta... Espera, fill. Aguanta.

En la mort de la mare... El meu pilar. La meva ànima. El fill fent de pare... El consol sense paraula... L'abraçada que m'aguanta... La solitud acompanyada... I no deixar-me caure. I explicar-me que heu vençut a la burocràcia i que sereu pares. I la il·lusió quan penso en l'àngel de la mare sobrevolant el bressol de qui seria, serà, la descendència desitjada. Seré avi... Has estat àvia, mama.

La darrera paraula... "Pare". L'orgull que s'amaga. La certesa, amable, de saber que hem fet les coses molt millor del que esperàvem. Fixo la mirada en els teus ulls... M'enduc les teves llàgrimes. El meu fill... El tresor que vam regalar al món, amor... Mira'l ara.

I em nego a creure que serà la darrera la vegada... 

Lluita, fill... No et deixis caure.

Ja és aquí. I sembla que ve acompanyada. Marxo tranquil. Perquè és la meva mort i és com la tenia pensada. Mirant-te. Recordant-te. I ara que la mà de la mare acarona la meva cara, il·lusió d'un moribund o la certesa de qui ja és difunt, faig el traspàs sense por i amb calma.

T'estimo, fill.

T'estima el pare.

d’abril 09, 2016

El niño bombilla ha dejado de alumbrar...

"Vive y brilla. Que tu luz sea la de los demás".

Intentó, siempre que supo, darle forma a la promesa que selló con mamá. Aquel recuerdo, que asaltaba las noches antes de acostarse, que se asomaba sin pedir permiso para dejar constancia que no debía olvidar. Mamá, tendida en la cama, sedada por la calma de verse acompañada de quién quiso y quién siempre la querrá, forzando, extenuada, la palabra. "Para mi, siempre fuiste especial. Por la paciencia ante quién no entiende. Por la comprensión ante quién no quiere escuchar. Porque, ante todo, eres mi hijo y porque, con una sonrisa, siempre quisiste luchar. Prométeme, mi luz, que, después de alumbrar mi final, seguirás repartiendo esas ganas de ver, de observar. De entender y aceptar. De mostrar como el reverso tiene un sentido. Como la otra cara también es una realidad. De dar cobijo a quién huye. De huir de quién busca el mal. De reírte de quién quiso herirte, de curar a quién ya lo hizo y no sabe si arrepentirse o continuar. Todas las sombras merecen su oportunidad..."

Y eso hizo.

Doblemente rechazado, antes de nacer y ya nacido. Casualidad de un amor no correspondido, causalidad amoral del abandono de un hogar. Creciendo, protegido, por el amor en la mirada, la ternura de la caricia, el consuelo en el abrazo, la fuerza en la palabra de mamá... frente a la sorpresa y el disgusto en la proximidad. "Mirad qué niño... anormal". "Dios mío... ¿qué futuro le puede esperar?". Jamás permitió que anidara el desánimo ni la conformidad. Tampoco se quiso saber especial. Hasta aquel día, inicio del final.

No sabría decir que edad tendría, si alguna vez la tuvo, porque nunca le importó no saber contar. Mamá decía que los números condicionaban los días: las horas y los minutos con prisas; los segundos que arreciaban con la violencia de quién no sabe parar; la cantidad que faltaba o sobraba y no dejaba saborear lo que se tenía y disfrutar. "Si no sabes cuánto tienes, nunca echarás nada a faltar". Retomando el discurso de la memoria, aquel día, en la cotidianidad de la soledad, jugaba con su nave espacial (módulo central de galletas maría, alas de zuecos de un hospital) y los viajes a un pasado que tampoco quería cambiar. Y el sollozo que precede al llanto... y el llanto que no puede parar. "Hola. ¿Qué ha pasado? ¿Te puede ayudar?". Y el miedo que no aparece. La curiosidad vence. Cuestión de edad. "Me he caído. Me duele. ¿Me puedes curar?". Y el primer brillo... y el haz tenue que va cubriendo al herido, cicatrizando no sólo la herida, sino también su soledad. Es y será su mejor amigo.

Y llegar a casa. Cansado. Rendido. Agotado y consumido. Y no poder responder qué ha pasado. "Que lo explique mi nuevo amigo...". La compañía, sorprendida, intentando que crean que estaba tendido, sangrando y herido, y cómo, desde la sinceridad, su deseo fue concedido, pero no queda marca que lo pueda corroborar. Y sumirse en un sueño de niños con niños, de juegos por fin compartidos y despertar y constatar que, esta vez, va a ser real. 

En el regazo mullido, recostado contra el pecho que le dió de mamar, el niño bombilla, balancea el sentido de haber nacido especial. "No eres diferente", murmura mamá. "Hay quién da forma a lo onírico con acuarelas y paisajes de suicidas queriendo sorber el mar. Los hay que inventan diferentes formas de matar. Los hay que en su generosidad se entregan de forma incondicional. Tú, hijo mío, tienes el don de sanar. Y encontraremos a quién simplemente sonría, sin importarle la reciprocidad. Y eso, eso sí te hará especial".

Y el niño, ya no lo pudo ser más.

No hubo demanda descartada ni persona por quién se negará a brillar. Pero la cura del otro implicaba tener que enfermar.

Y fue mitigándose el brillo, el manto de luces que podía curar. El niño bombilla, fundido, sumía sus sueños en la oscuridad.  "Hazme sitio, mamá. Que mío sea tu brillo, ése que me permitía olvidar. Las burlas, los golpes, a todos los que me querían mal. Me he dado y entregado. Creo que estarás orgullosa. Siempre me viste especial. Mamá... Ahora sí dame cobijo. Ese abrazo eterno que me permita descansar..."

Y a la luz de las sonrisas de los amigos, las lágrimas dando sustento al camino, se permite, con un último suspiro, dejarse apagar.

"Brillo... Brillo... Hola, mamá"










Com seré de gran...

Encara estic definint-me com a nen petit. Destriant que m'agrada i de que puc, de moment, prescindir. Tinc l'avantatge de no sentir-me pressionat, de poder anar fent tastets o, simplement, negar-me a provar plats de colors estridents o apagats. De no rebre grans esbroncades, disfressant la reconvenció de lliçons que tots hem d'aprendre o exemples que han de servir per evitar-ho més endavant. Lliure per equivocar-me, afortunat de poder triar.

Però avui, m'han dit que em faré gran...

I han fet servir un to, entre la pena i la desesperança, exposant que és inevitable, que no podem fer res que desterri aquesta realitat. Han fet servir paraules molt llargues i rares, intentant que entenguessim el seu significat, però l'entrellat de tot plegat era inextricable (que tampoc sé ben bé què pot significar), una concatenació de mots encreuats sense solució raonable per a un nen de la meva edat.

Responsables... Treballadors... Honestos... Familiars.

Jugant amb els cotxes, fent veure que m'interessava més les rodes, si giraven o paraven, la direcció, destinació, moment en que arribar, no parava de donar-li voltes al que ens han exposat. 

Responsables. Què creuen que ser nen no és prou responsabilitat? Saber en quin moment has de començar a controlar els esfínters, menjar plats mal elaborats (l'amor d'un pare o una mare no converteix potingues de colors llampants en glòries d'un xef consagrat)... Aguantar a iaies i les seves baves, la lluita d'elles per saber qui es fa estimar. Les ganes d'amagar aquelles joguines que s'entesten en pensar que ens agraden, aquells contes de final feliç però història insubstancial... I, mentre penso jugant, jugo, pensant, en les coses que ells fan d'aquesta responsabilitat. Paraules que saben fan mal, dites sense contenció ni dignitat. Actes que es podrien evitar, mentides més estúpides que una palmària realitat. Responsabilitat... Déu ser cosa de l'edat...

Treballadors. Sortir de casa per entrar un sou. Que provin a ser nosaltres; que mirin de fer totes les coses que fem: innecessàries, obligades, recurrents... Les queixes per tenir un superior quan nosaltres, no sent inferiors, estem exposats a la decisió i darrera paraula de tothom, només amb el dret de plorar o queixar-nos cridant. Ser nen és molt més que una feina, però, darrera, hi ha molt de treball.

Honestos. Paraula que, ja de petits, comencem a oblidar. No reconèixer que has agafat una joguina, que sense voler s'ha trencat. O que, emprenyat per qualsevol injustícia o, simplement, perquè som nens experimentant, hem decidit provar fins a on arriba la resistència... De la joguina, obviament, però també de qui ens està cuidant. Però, no creieu, que si ja de petits l'honestedat per l'essència i la mentida guanya la partida, que no serà d'ella quan ja som vosaltres, i ens hem fet grans. Intenteu ser honestos i proveu de reflexionar.

Familiars. Som part del concepte de família. No som indispensables. Sense nosaltres, una parella pot estimar-se. Esdevenir una unitat familiar sense amor paterno-filial. Però, si ja hi som i hem arribat, prova a fer-nos fora de quadre, desenfocar la fotografia de tots plegats... I m'expliques, tu que saps, que s'entendria de la família veient el resultat.

Torno a centrar-me en les rodes, que girin, que voli el cotxe, que defugi la realitat d'una carretera que no m'interessa on va. Però és que em tornen a mirar, escrutant que pot haver rere d'aquesta mirada que va més enllà de la meva edat.

Deixeu que no siguem vosaltres. Ja que hem de perdre la batalla i fer-nos grans... que el nen no tingui la vostra pressa. Que el nen ja us atraparà.

I deixeu que el temps de créixer sigui nostre. Acompanyeu-nos. Feu-nos costat.

Un nen que no té pressa.

d’abril 08, 2016

Són estranys... però me'ls estimo. 

Sé que no són meus, que els he de compartir, forçosament a vegades i d'altres amb molt de gust. Però gaudeixo, aixecant-me d'hora, de moments d'exclusivitat, on totes les atencions són meves. On els ulls només tenen una mirada i gaudint de saber que només a mi m'han de mirar. Després, la queixa o el plor, anticipen el final. S'ha aixecat l'altre. Me l'estimo... És mon germà. Però no deixo de sentir, durant un instant, que m'està robant petits moments que difícilment tornaran. M'agrada que pugem tots junts a l'esquena del pare o que, dins de l'abraçada de la mare, hi capiguem els dos. Són moments molt macos... però sóc petit i egoista. Què us he de dir...

Són repetitius, i no s'adonen. Fan les mateixes gràcies de fa temps, repetint les que (creuen que) funcionen amb el germà petit. A vegades, seguint el joc, ric amb la mare quan gesticula i fa aquelles cares, les ganyotes de monstres d'altres contrades o animals mitològics que ella s'ha inventat. M'agrada veure-la fabular. I si el pare, exagerant, diu que l'esquena impedirà que pugui treure el cavall de la quadra, insisteixo una miqueta, sabent que, al veure'ns, farà el que faci falta, amb esquena de vidre o cervicals de cristall.

Són fàcils d'enganyar, perquè ens valoren per sobre de qualsevol altra cosa i, fa temps, que jo, si més no, m'he adonat. Ho aprofito, ho reconec. Sé quan un somriure me'ls guanya o quan deixar que la falsa alarma i el plor forçat, sobretot en el cas del pare, provoca que aconsegueixi el que tenia pensat. Ja sabeu, sóc petit i egoista, però, de moment, tot i saber quan fer-me el despistat ("a recollir", "qui ha fet això?"), no tinc un pèl de tonto.

Són de bona pasta. Tenen moments en que s'enfaden (amb nosaltres, amb els altres, entre ells o amb un mateix), però, sorprenentment, es saber que ens han de veure o, sobretot, ja gaudint-nos (entre queixes de "quant peses!" o "t'estàs fent massa gran!") en braços, quan el rostre es relaxa... es pacifica... deixant veure a qui són en realitat.

Són estrictes... d'aquella manera en que, sense poder evitar-ho, renuncien dient "són petits, mare..." o "mira'ls... són tan macos. Va, papa. Deixem-los estar". No puc tenir queixa de les coses que no em deixen, tot i que, com ja sabeu, sóc petit i egoista, i voldria infinitats de voltes a sobre del pare o totes les abraçades nocturnes que la mare ha de repartir amb el germà. Però començo a entendre que els límits són necessaris i, sempre seran més agradables, si me'ls ensenyen els pares, que tindran la paciència per fer-m'ho entendre, tornant enrere tantes vegades com faci falta.

Són diferents. La mare, expressiva i expansiva, ens transporta a castells sense fantasmes, ja que la llum que ja sabem disparar, els allunya i els espanta. Dibuixem les emocions, amb colors d'alegria o melangia, no amagant-nos que l'ànim es canviant, que tant puja com baixa i hem de saber-ho com gestionar. Comunicativa, mai s'està de fer-nos una abraçada o el petó de bona nit a migdia, sent conscient que el repetirà més vegades fins que realment sigui l'hora d'anar a descansar. El pare, aprenent a trencar la distància, a saber dir les coses, a entendre que no cal que, quan pensa que per tenir els ulls tancats ja dormim, dir "us estimo". A posar cara de cansat quan, en el fons, desitja pujar-nos a la gropa i fer d'èquid desbocat o fer de nòria humana, donar voltes i voltes i acabar tots marejats.

Són els pares... són estranys.

Són els pares i me'ls estimo. Com els estima el meu germà.

I sé que puc créixer. I m'estaran acompanyant.

de febrer 26, 2016

RUTINàRIA

La nit, companya en la vergonya, demana a les estrelles, en nou favor, fer les passes fugisseres a la llum que l'il·lumina, des dels grans camins als petits racons. I a la neu, estés el mantell nocturn a l'espera de les pessigolles de bèsties i companyes i èsser desvirgada, que procuri el seu pes inapreciable (de la culpa, de la pena, que atansa ja les urpes en la vigília de la son)... elevant-lo com qui és mort. El vent, que arreplega les idees i les paraules, les barreja i les confon per tornar-les i disseminar-les, concedeix una treva, un espai sense lletres... un silenci sorollós.

En avançada, formant un mur d'enuig caminant a batzegades, les cames, fortes i cansades, surten de la cova arrossegant el cos, tort i amb un cor de pedra i una escletxa sense fons. La capa, negra com l'agror que l'acompanya, cobreix el rostre, evitant a qui, desgraciat sense sort i pogués creuar-se'l, la visió d'una mirada tèrbola, tant assassina com assassinada. Les mans, tancades. De dits recargolats com les intencions que s'hi amaguen, sostenen un ram de flors mortes, excepte aquella petita que es nega a ser abandonada. És l'espurna de l'esperança... el que queda d'ell quan a ell s'assemblava.

El camí fa mal on sempre. En aquella corba tancada, on l'aflicció de la matinada ja l'espera per pujar-se i mossegar-lo fins que, esgotat, no quedi més remei que descansar. La pujada prèvia a la baixada, amb arbres que s'aparten, deixant palesa la confiança de defensar el descans de qui allà no descansa però buscant trobar el moment permetre caure a les branques i no haver-les (ja) d'aixecar.

"Tu, qui aquí no et trobes... troba'm i guareix-me per dins".

Aliè al seu nom a la làpida, observa el forat que continua obert i, retant, sovint el reclama...

UNICoRN

Lacerada l'ànima, cerca el llit on sap no descansarà. Vedats els somnis per evitar els mals germans, aquests, insistents, fan burla mentre sobrevolen el cap colpejant-la com llavors de metralla. "Malsons, què voleu? Si ja sense res em trobo... Només demano silenci; en cap cas il·lusions! Germinareu sense necessitat d'èsser plantades. Concediu-me un instant... No necessiteu de mi per arralar....". Gira, buscant acomodar-se, notant que arriba la foscor.

"Tement-te, t'espero... posseeix-me i mortifica'm". 

Un paisatge diferent. Verd. D'arbres que creixen i no de troncs que s'assequen i cauen; de flors que s'obren i abracen, contraposades a l'esmorteïment de deixar-se caure, precipitant-se al dol de morir. I sense crits ni amenaces... Silenci. Silenci per poder-lo gaudir. En el somni s'asseu, i sembla tan cert, que al llit es belluga quan sent la humitat de l'herba que el pessiga i acarona. Estirat, gaudeix d'un cel que ja no li és indiferent, dibuixant  figures en els núvols: ara un cèrvol, després un mussol...

- T'agrada?


S'espanta. La companyia, en aquests casos, és partícep del desconsol. S'incorpora i la bellesa el debilita, fins el punt d'haver de seure de nou. "Un cavall amb una banya?". Triga un temps en resituar-se..."Redéu... un unicorn!".


- Ets tan real... Curiós que aparegui en un somni quelcom en que no hi crec. - S'acosta. - Puc tocar-te? O és d'aquelles coses que t'esvairien  i despertarien, neguitejant-me al perdre aquest moment?

- Prova.

Suau, com la llàgrima que el lamina i presenta la primera pell, gaudeix d'aquest contacte, sabent que no és cert.


- Què bonic fora trobar-te, allà, quan sigui despert... - Les llàgrimes obren les carns, revelant el primer del que d'ell s'amaga, la por a sentir i expressar-se, a dir t'estimo sense recel. 


- Sóc real, com allò que et mata. Sóc tan cert com la malfiança que t'amarga i que incapacita el teu ser. Sóc l'ocasió de ser un lladre; robis el cor i el sentiment. Sóc el destí que t'atrapa... Una oportunitat d'alterar el temps. Escolta, ara que dorms estant despert... - xiuxeig que poc a poc s'apaga, fins adonar-se que ja no hi és.


- Quin malson més formidable. Llàstima que no pugui ser... - Posa les mans a la cara, volent plorar la pèrdua, tastant la derrota amarga de qui beu la melangia amb espècies de bilis i patiment. S'atura, allà on roman la cordura, al notar la supuració de la ferida que la llàgrima l'inflingí adormit. - Déu del cel... Pot ser?


REcORDS

Tant de temps ofegant la memòria... i els murs de la discòrdia, aquells que separen la temença de qui recorda, de qui rememora el que fou present. Hercúlia tasca se li ha confiat. "Enfonsa la pedra fosca en la fosa de qui reposa i regala-li el teu darrer batec". Creu haver desllorigat el missatge. Entre la passa que té pressa i la que el refrena per la por, s'endinsa en la tempesta, sense la protecció de les estrelles, ni la neu que l'emmantella ni l'importen les paraules que pugui dir el vent. S'acosta i s'agenolla. S'arrenca el cor. I enfonsa la mà a terra, trencant la fusta vella i transmeten batecs de cor a cor.


Po... ooo... m. Pooo... oo... mm. Pooo.. oommm. Poooom. Poom, popom, popom...


No se li escapa la vida


"Continuaràs sense vida, però no serà la mort definitiva..."


S'adorm?


SeGON UNICoRN


Blanc. Tot és blanc. Descarta el cel per la seva proximitat a l'infern, però, de no ser-ho, és una bona còpia, un bon intent. Un gira-sol, d'un groc intens, gira la seva testa. Les fulles són tan verdes que semblen irreals, com la voràgine de marrons confonent-se amb grocs que t'atrapen i t'endinsen en un mar de pètals. Si ara és quan parla...


- Tranquil... - diuen darrera seu. - No serà ell qui parli. És part d'aquesta història, encara que, subordinada a la teva realitat, s'ha endinsat en la memòria per evitar molestar. Però, recorda [..................................]


FLoRS QUe PLOREn

Rituals al despertar-se que s'esquerden, perquè no hi ha temps o ganes i sí altres prioritats. Corre, amb les cames maleïnt-lo, queixoses i adolorides perquè fa temps que ningú els hi exigia esforços tan importants. 

L'aire esmicola el terra quan qui, enterrat, respira. Saber el dubte del mort. Qui, des de dins, el crida. I, corona del despropòsit i l'anormalitat, un gira-sol que mira, testimoni i part. I llàgrimes que brollen de terra, alimentant la fera vegetal groguenca, un colós que creix, encara més quan s'enllaça la sal del plor que ja hi era i el nou que ell, ara, es pot permetre.


I, mentre l'aire de la caiguda el bressola...

TERCER, i DARRER...

- Desperta... queda molta feina i el temps ens dóna l'esquena, fruit de l'enveja de veure com, mentre ell avança, nosaltres mirem de tornar enrere. Has d'aprendre a perdre i recuperar, des de la confiança en la renaixença de la nova consciència, el que ja fou teu i en un pou de cendres, quedà malmés. Els noms, els indrets, la carícia de la paraula i la fuetada del sentiment... Recupera... Recorda... Expressa... Sent.

S'obre camí el diàleg amb l'altra persona, amb aquell qui fora, amb qui, per por, va donar mort. Qui, ofegat per la vergonya, va permetre a la afonia guanyar la partida a la paraula que, impel·lida pel que sentia, volia ser dita amb la veu d'un nou jo evident. 

Així com l'aigua esborra la petjada, la llàgrima esfondra les mínimes reticències de qui fins ara governava, deixant que l'agonia netegi i purifiqui, fent de trencar-se un refer a continuació. Neixen, dubitatius, els primers brots de la paraula, òxid familiar que ja no rovella; estelles que es reuneixen, recomposant una estructura derruïda. Brolla l'alma eterna, recuperant la preponderància que mai hauria d'haver abandonat, fusionant l'abans i l'ara, esdevenint un conjunt després. I ara sap que la felicitat és salada... 

Parla. Perquè, finalment, sap com dir el que tan íntimament coneixia i sentir, de dins a fora, ja no el fa patir.

"I morir per dir t'estimo és un goig que em puc permetre... Una condemna sense sentència, empal·lidida per no haver-ho dit. Si ara m'escoltessis, confirmaries el que ambdós sabíem: que tu necessitaves el que no sabia dir". Dolçament s'incorpora, lleuger sense càrregues, lliure de l'ombra que l'envoltava i enfosquia, difuminant la pena, esculpida l'alegria en un rostre de marbre que s'esquerda pels somriures. "Fa mal. Exquisida penyora..."

- No tens perquè morir... - La veu d'un somni pot ser real? - Saps el què i el com; penedit del per què i el qui. Les oportunitats no són freqüents, i les bones més escases. Però mai és una paraula eterna que no sempre diu el que un vol dir. 

Aquesta veu no pot ser d'ella. Ella és morta, l'amor de la seva vida que va deixar partir. Entén la broma macabra del destí, el martell de la consciència que colpeja la darrera punta que tanca el taüt de la memòria mentre s'escampen les rialles que l'assenyalen i fuetegen com un màrtir de pega, un sant sense miracles que lluir.

- És el darrer canvi que t'espera... Accepta. Entent-te. Sigues feliç. No qüestionis, no dubtis. Gira't i vine a mi...

És ella... És ella i està aquí. Oferint-me la mà i aquell somriure que em va fer feliç només veure'l. Omplia els racons més foscos en els moments en que res més hi tenia lloc. És ella, la de conversa alegra i la capacitat d'escoltar des del cor. Amb els llavis magnètics, la mirada que em despulla i bateja, fent de mi un infant de pit que vol romandre als seus braços, acotxat per paraules de nit de cendra i cançons d'un bressol que s'ha anat buidant conforme, fent-me gran, em vaig fer petit...

Dormit o despert... Caient o pujant... Veritat o mentida... És ella, i enganyant-me o saber que l'abraçada és certa, m'hi vull recrear.

Deixa'm morir en lluna plena... que els amics puguin veure'm i l'adéu sigui amb pols d'estrelles.

de desembre 31, 2015

Y por tres veces, aún sabiéndolo, consigo mismo tropezó.

Oigo las palabras. Mismo discurso. Sensato... Tenaz. Comprendo los motivos. Los comparto... los quisiera gritar. "¡Son los míos!", me digo, pero la afonía de la cobardía anticipa el luto contenido sabiendo que va a ganar. "¿Cuándo tu voz ha reído con los sentidos? ¿Recuerdas llorar al expresar? Sólo lo harás por un motivo. La pérdida. Irrenunciable. Inapelable. Compañera inseparable de caminos, atajos y otras derivas en tu andar. Cuánto ardor en la respuesta. ¡Argumentos de Titán! Lástima que sean mudos como el coraje que te permita verbalizar". 

Sigue abriéndose la herida. Supura comprensión, cariño y afinidad. 

"¡Síiiiii! Totalmente capaz". Has hablado con quién, cautivo, recoge lo que siempre le has querido trasladar". Chesire, que llego tarde, vayan las agujas hacia adelante o hacia atrás. "Dilo, no te lo guardes. Aquí ya conocemos el contenido, pero no es aquí dónde debe estar". ¿Que le pasan a estos labios? ¿Que no saben hablar? "Tanto ensayo escondido, tanta bravura en la declamación. Todo el público entregado, sabiendo que es a si mismo a quién aplaude, sabiendo que es juez y parte en la función". Habla, maldito. ¡Dilo! Asume lo que venga... tanto arenga como perdón". Silencio a manos llenas... ésas que desgajan su corazón.

Es ahora la ternura la que rezuma... 

No digas nada. Llegas tarde a dónde jamás debías llegar. Ni cubriendo la nada a quién ofrece todo, te puedes salvar. Ella ya no habla. Ella... hace tiempo... que ya no está. 

Mueres con el "te quiero" en los labios que siempre quisiste pronunciar.